viernes, 1 de febrero de 2008

FACCMA: Gran crisis después de las Macabeadas


Una carta de la delegación chilena denuncia serias irregularidades en la organización de los últimos Juegos Macabeos Panamericanos, que se llevaron a cabo en Argentina.. Brasil, Colombia, EEUU y Venezuela también se suman al reclamo y piden resarcimientos. Mientras, la nueva dirigencia de FACCMA sólo trata de minimizar el problema.

Al finalizar los XI Juegos Macabeos Panamericanos en Buenos Aires, no todo fue color de rosa. Algunos graves errores en la organización fueron imposibles de disimular y muchas delegaciones y participantes se volvieron a sus países muy ofendidos con los organizadores argentinos.

Tal es el caso de Chile, que además supo expresar su enojo en un descargo que envió su delegación a la Unión Mundial Maccabi (UMM) y a la Confederación Latinoamericana Maccabi (CLAM). En el mismo, expresó que la organización había tenido grandes dificultades, especialmente en materia de transporte, pero también en cuanto a la comida y las instalaciones, incluyendo estadios y hoteles.

“Pedimos que se les exija una compensación moral y económica para todos los participantes de estos juegos por un servicio no prestado, por una promesa no

cumplida y por una experiencia que para muchos deslindó en lo traumático”, dice la carta firmada por Jorge Amszynowski, presidente del Estadio Israelita Maccabi–Chile; Lázaro Calderón, presidente del Comité Organizador de los X Juegos Macabeos Panamericanos 2003, y Alvaro Rosenblut, jefe de la Delegación chilena en los juegos del 2007.

No solamente Chile levantó la voz, sino que también las delegaciones de Estados Unidos, Colombia y Brasil hicieron oír sus quejas en cuanto a transporte y alimentación. La necesidad de centralizar los almuerzos en el Centro de Exposiciones hacía que las delegaciones tuvieran que viajar demasiado para ir de los estadios a comer.

La precariedad y la baja calidad de la comida también fue un tema repetido por los dirigentes de los países participantes.

La fiesta de apertura y las fallas en el funcionamiento de los grupos electrógenos también fue objeto de críticas. “En la inauguración faltó horizontalidad. Hubo delegaciones que no desfilaron. No hubo igualdad entre los deportistas de los diferentes países”, dijo un importante dirigente brasileño.

Venezuela fue otro de los países que se sintió agraviado, pero prefirió defender la unidad del pueblo judío. “Somos pocos en el mundo y por eso tenemos que cuidarnos entre nosotros y no buscar carne para quemar”, dijo Ezra Kaim, dirigente de ese país.

A pesar de bajar los decibeles, reconoció que hubo grandes problemas organizativos. “Lo que yo tenía para decir, ya lo dije a quien corresponde. Seguro que hay cosas para mejorar”, expresó.

Pero la crisis no termina ahí, ya que los problemas en la organización de los Juegos de Buenos Aires abrieron heridas dentro de FACCMA (Federación Argentina de Centros Comunitarios Macabeos), donde dirigentes y profesionales de diferentes áreas fueron deslindando responsabilidades entre sí. Los más castigados fueron los responsables del transporte, aunque Juan Balanofsky dijo que “sólo fue un problema de tránsito”.

Al consultar a algunos voluntarios, asumen: “Nosotros trabajamos, pero hay un problema estructural cuya responsabilidad sólo le cabe a los profesionales”.

Jorge Rosental, director ejecutivo de FACCMA, también fue consultado por Itón Gadol quien respondió telefónicamente lo siguiente: “No estoy en Buenos Aires y ya no estoy en tema”.

Guillermo Koon, quien presidió FACCMA hasta el día posterior a la finalización de los JJMM, prefirió mantenerse al margen de los reclamos y hacer énfasis en el esfuerzo y la profesionalidad con la que trabajaron voluntarios y profesionales durante tres años. “Los reclamos deben ser respondidos por la federación y no estaría bien que yo responda, ya que ya no la presido”, sentenció.

Otro que prefirió desviar las miradas fue Víctor Vaisman, a quien muchos señalaron como el verdadero responsable del evento. “Yo fui presidente de CLAM hasta el 27 de diciembre y, si bien es cierto que colaboré, la responsabilidad no es mía sino del presidente del Comité Organizador (Juan Ofman) y del presidente de FACCMA (Guillermo Koon)”, remarcó y especificó que “la tarea del CLAM es cuidar que las cosas salga bien, como lo hicimos en Chile y acá también.”

Frente a todo esto otros voluntarios aclararon: “Igual se está armando una comisión internacional conformada por aquellas personas que no son parte de esto”

Pese a la gran crisis, la nueva dirigencia de FACCMA quiso evitar lo inevitable. “Han llegado cartas duras de reprobación y cartas conceptuosas de felicitación. No vamos a contestar las primeras, ni agradecer las segundas”, fue la reflexión plasmada en una carta firmada por Daniel Belinky y Claudio Lerer, flamantes presidente y secretario general de FACCMA respectivamente.


HA

Fuente:
Itón Gadol

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