martes, 10 de junio de 2008

Elecciones en AMIA: ¿De qué nos sorprendemos?


Por José "Pepe" Adaszko (saliente vicepresidente de AMIA)

El asombro provocado en los marcos de la comunidad judía y fuera de ésta por las declaraciones efectuadas por el señor Guillermo Borger, electo Presidente de AMIA , quien asumirá el próximo jueves 12 de junio, sorprenden a algunos y dejan atónitos a otros. Afirmar que hay dos clases de judíos, los genuinos (los ortodoxos) y los no genuinos (laicos, librepensantes, seculares o las corrientes conservadoras y reformistas) marcan una línea de pensamiento que parece sacada de textos de la Edad Media.

Realmente frente a la lluvia de e-mails recibidos con amenazas de denuncia ante el INADI por discriminación hacia una institución como AMIA, no deben dejar de preocuparnos.

La ortodoxia cree que posee la verdad absoluta en todas las áreas de la vida, es aceptable que ellos así lo entiendan, pero imponer y favorecer a través de acciones concretas esta línea de pensamiento es de una gravedad inusitada.
Así como existe un fundamentalismo musulmán y católico, debemos asumir que existe un fundamentalismo judío. El querer imponer desde medidas coercitivas el desconocimiento hacia las otras corrientes del judaísmo es una manifestación de intolerancia de primer rango.

El afirmar que los únicos colegios judíos que cuentan con gran cantidad de alumnos son los raigales, muestra un desconocimiento total del tema: en la mayoría de los colegios de la red escolar judía no hay vacantes.

El que se hayan cerrado algunos colegios judíos en los primeros años del 2000 se debió a falencias deficitarias imposibles de remontar frente a la crisis sufrida en esos años por toda la ciudadanía argentina. Digámoslo claramente: los colegios laicos o conservadores no tuvieron los benefactores que tuvieron los colegios “raigales”.

Y hablando de benefactores, un segundo tema de profunda preocupación deben ser las declaraciones del señor Borger con respecto a la “Causa del atentado” que, según sus comentarios, la DAIA será la que maneje, de ahora en más, los hilos de este tema.

Luego de las últimas novedades producidas en la investigación del atentado y su encubrimiento, el pedido de elevación a juicio entre otros del doctor Rubén Beraja deja al descubierto el comprender la actitud de devolución de favores entre el nombrado y la ortodoxia. Concreto: frente al pedido del doctor Lijo , juez interviniente en las irregularidades de la investigación en la causa AMIA, los representantes de la ortodoxia -en la actual Comisión Directiva de AMIA- fueron los únicos en oponerse a la elevación a juicio del nombrado. Con esta acción la ortodoxia mantiene a rajatabla el criterio de judíos de primera y de segunda.

Otro hecho llamativo es el silencio actual del rabino Sergio Bergman (para mi rabino, pero para la ortodoxia “curandero del judaísmo”) frente a estos dichos y hechos.
Faltan escasas horas para que asuman las nuevas autoridades y es de esperar una desmentida del sector ortodoxo a las graves aseveraciones, y en caso que así no suceda, deberemos de estar atentos a la actitud que tomará el sector que lidera el rabino Bergman., quien enarboló la bandera del “pluralismo” en las últimas elecciones de AMIA.

También para el análisis es el apetito de algunos sectores del judaísmo raigal por alcanzar el liderazgo de la DAIA (elecciones en un año y medio) junto a sectores de las instituciones socio-deportivas.

Debemos tener presente que el judaísmo “raigal” representa un mínimo porcentaje de lo que es la comunidad judía argentina. Sobre un total aproximado de 240.000 judíos, la ortodoxia no supera los 10.000. AMIA cuenta con 25.500 socios y la ortodoxia obtuvo, en la última elección, sólo 2.700 votos.

Este artículo fue publicado originalmente en Nueva Sión

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