Cuatro días después que el modesto Club Atlético Lanús saliera campeón por primera vez en la historia del fútbol argentino, otro equipo del Sur del Gran Buenos Aires, Arsenal de Sarandí también ganó su primer título: la Copa Sudamericana.
Arse, un equipo que estuvo en todas las categorías de la Liga Argentina (desde la Quinta División hasta la Primera) ahora se consagra campeón de un título internacional.
Ese mismo Arsenal de Sarandí, que hace algunas décadas peleaba entre los últimos puestos de la Primera D de la Liga Argentina (Quinta División pues hay dos categorías "B"). Ese mismo Arsenal que un día fue campeón de la D y ascendió a la C, luego a la B y hace unos años llegó por primera vez a la Primera División del Fútbol Argentino, anoche se llevó su primer título y fue, nada menos, que un título internacional: la Copa Sudamericana.
Ese Arse, ese que fundaron los Grondona y un puñado de muchachos en Crucesita, hace medio siglo, es campeón. Y es un campeón internacional. Campeón y a lo grande. Campeón y sufriendo, porque está en su esencia. "Que los chicos jóvenes disfruten este momento", le dijo Julio Grondona aClarín, anoche desde su casa cuando atendió el teléfono y por la línea se escuchaban los gritos de los hinchas que llegaban desde el televisor.
Como lo había prometido, Diego Maradona fue a llevar su aliento. Como se imaginaba, todo Sarandí fue al Cilindro. No quedó nadie en el barrio, estaban todos alentando al Arse. Y también estaban los hinchas prestados o periféricos, esos que laten por otros colores pero que simpatizaban con el chico que quería ser grande. Y fueron a hacer número, a sumarse a los genuinos. A sufrir con ellos, porque se sufrió. Y a celebrar con ellos, porque al fin hubo vuelta olímpica.
"Vamo' a traer la Copa a la Argentina, la Copa que perdieron los bosteros y las gallinas" estallaba en el aire como toda la pirotecnia que explotó cuando el equipo de Alfaro pisó la cancha. banderas por todos lados. Arsenal, el barrio" era la más simple y también la más conmovedora, por su simpleza profunda. Había de Perico, de Gualeguaychú, reclamando también contra Botnia. "Vamo' a traer...". Pero iba a ser difícil. Fue dificilísimo.
Un silencio fúnebre cayó sobre la cancha cuando los 17 minutos Cristian Díaz venció su propio arco. ¿Tanta mala suerte? Murmullos de lamentos, maldiciones al aire cuando los palos y el travesaño le negaron el empate a Calderón. Cuando Ochoa se lo sacó a San Martín. Cuando no lo consiguió Mosquera. ¿No podía saltar a la cancha Héctor Grondona, el goleador histórico? ¿O Somma, o Cid, o Facundo Gareca?...
"Soooy... del Arse...", sonó fuerte cuando los jugadores volvieron para el segundo tiempo. Impulso, arenga, energía desde arriba hacia abajo. Había que aguantar el 0-1 o darle un nocaut a los mexicanos con el empate. Y el nocaut casi llega al revés cuando América puso el 0-2.
Para el que nació de la nada, para el que poco tuvo, nada es imposible. Y el Arse fue. Y metió cambios. Y se jugó el alma. Y cuando quedaba poco, Andrizzi se vistió de Kempes, la peleó entre tres y metió el zurdazo histórico del 1-2 que dejaba la Sudamericana en Sarandí. "Vamo' a traer la Copa a la Argentina..."
Arsenal ya se había ganado el respeto en el fútbol vernáculo desde que consiguió el ascenso, antes impensado, a Primera División. Desde ese 18 de mayo de 2002 cuando el empate como local (1 a 1) ante Gimnasia de Concepción del Uruguay le otorgó el pasaje al círculo mayor, en el Viaducto empezó a soñar en grande.
Ese club que reunió en su camiseta los colores de los dos grandes de la ciudad (el rojo de Independiente, el celeste de Racing) porque nació de la reunión de hinchas de ambos clubes en el bar Las tres F, ansiaba este momento. Pasó mucho tiempo desde aquel 1-1 con Piraña por la categoría Aficionados, en el debut oficial del club. Y ahora es internacional. Y jugará con el campeón de Japón por una nueva Copa, en agosto. Y con Boca, campeón de la Libertadores, por la Recopa.
Y hay llantos múltiples en la vuelta olímpica y ríos de lágrima de alegría en las tribunas... Impulsado por su gente, Arsenales campeón. Salud, campeón.
Fuente: Clarín
Arse, un equipo que estuvo en todas las categorías de la Liga Argentina (desde la Quinta División hasta la Primera) ahora se consagra campeón de un título internacional.
Ese mismo Arsenal de Sarandí, que hace algunas décadas peleaba entre los últimos puestos de la Primera D de la Liga Argentina (Quinta División pues hay dos categorías "B"). Ese mismo Arsenal que un día fue campeón de la D y ascendió a la C, luego a la B y hace unos años llegó por primera vez a la Primera División del Fútbol Argentino, anoche se llevó su primer título y fue, nada menos, que un título internacional: la Copa Sudamericana.
Ese Arse, ese que fundaron los Grondona y un puñado de muchachos en Crucesita, hace medio siglo, es campeón. Y es un campeón internacional. Campeón y a lo grande. Campeón y sufriendo, porque está en su esencia. "Que los chicos jóvenes disfruten este momento", le dijo Julio Grondona aClarín, anoche desde su casa cuando atendió el teléfono y por la línea se escuchaban los gritos de los hinchas que llegaban desde el televisor.
Como lo había prometido, Diego Maradona fue a llevar su aliento. Como se imaginaba, todo Sarandí fue al Cilindro. No quedó nadie en el barrio, estaban todos alentando al Arse. Y también estaban los hinchas prestados o periféricos, esos que laten por otros colores pero que simpatizaban con el chico que quería ser grande. Y fueron a hacer número, a sumarse a los genuinos. A sufrir con ellos, porque se sufrió. Y a celebrar con ellos, porque al fin hubo vuelta olímpica.
"Vamo' a traer la Copa a la Argentina, la Copa que perdieron los bosteros y las gallinas" estallaba en el aire como toda la pirotecnia que explotó cuando el equipo de Alfaro pisó la cancha. banderas por todos lados. Arsenal, el barrio" era la más simple y también la más conmovedora, por su simpleza profunda. Había de Perico, de Gualeguaychú, reclamando también contra Botnia. "Vamo' a traer...". Pero iba a ser difícil. Fue dificilísimo.
Un silencio fúnebre cayó sobre la cancha cuando los 17 minutos Cristian Díaz venció su propio arco. ¿Tanta mala suerte? Murmullos de lamentos, maldiciones al aire cuando los palos y el travesaño le negaron el empate a Calderón. Cuando Ochoa se lo sacó a San Martín. Cuando no lo consiguió Mosquera. ¿No podía saltar a la cancha Héctor Grondona, el goleador histórico? ¿O Somma, o Cid, o Facundo Gareca?...
"Soooy... del Arse...", sonó fuerte cuando los jugadores volvieron para el segundo tiempo. Impulso, arenga, energía desde arriba hacia abajo. Había que aguantar el 0-1 o darle un nocaut a los mexicanos con el empate. Y el nocaut casi llega al revés cuando América puso el 0-2.
Para el que nació de la nada, para el que poco tuvo, nada es imposible. Y el Arse fue. Y metió cambios. Y se jugó el alma. Y cuando quedaba poco, Andrizzi se vistió de Kempes, la peleó entre tres y metió el zurdazo histórico del 1-2 que dejaba la Sudamericana en Sarandí. "Vamo' a traer la Copa a la Argentina..."
Arsenal ya se había ganado el respeto en el fútbol vernáculo desde que consiguió el ascenso, antes impensado, a Primera División. Desde ese 18 de mayo de 2002 cuando el empate como local (1 a 1) ante Gimnasia de Concepción del Uruguay le otorgó el pasaje al círculo mayor, en el Viaducto empezó a soñar en grande.
Ese club que reunió en su camiseta los colores de los dos grandes de la ciudad (el rojo de Independiente, el celeste de Racing) porque nació de la reunión de hinchas de ambos clubes en el bar Las tres F, ansiaba este momento. Pasó mucho tiempo desde aquel 1-1 con Piraña por la categoría Aficionados, en el debut oficial del club. Y ahora es internacional. Y jugará con el campeón de Japón por una nueva Copa, en agosto. Y con Boca, campeón de la Libertadores, por la Recopa.
Y hay llantos múltiples en la vuelta olímpica y ríos de lágrima de alegría en las tribunas... Impulsado por su gente, Arsenales campeón. Salud, campeón.
Fuente: Clarín



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