Por Martin Luther King
A cuarenta años de su publicación, traemos al recuerdo el brillante artículo "Carta a un amigo anti-sionista", atribuido a Martin Luther King, publicado en "Saturday Review", Nº XLVII, en agosto de 1967. Es una de sus más memorables condenas al odio, enmascarado en este caso bajo la forma de una oposición a la existencia de un Estado, o sea, como negación del derecho a la autodeterminación de un pueblo.
...Tú díces, mi amigo, que no odias a los judíos, que eres solamente "anti-sionista". Y yo te digo: Quien critica al Sionismo, critica a los judíos; y ésta es la verdad de Dios.
El anti-semitismo, el odio a los judíos, permanece como una mancha en el espíritu de la humanidad. Entonces, entiende lo siguiente: el anti-sionismo es, en esencia, anti-semitismo, el odio al Pueblo judío, y así siempre será.
¿Por qué es así? Tú sabes que el Sionismo es ni más menos que el sueño del Pueblo judío de retornar a su Tierra. Las Escrituras nos dicen que una vez florecieron en la Tierra Santa. De allí fueron expulsados por el tirano romano, los mismos romanos que mataron a nuestro Señor.
El Pueblo negro, mi amigo, sabe lo que es sufrir el tormento de la tiranía bajo las reglas impuestas por gobernantes que no elegimos. Nuestros hermanos de África rogaron, imploraron, pidieron, DEMANDARON que se les reconozca su derecho natural a vivir en paz en su propio país, soberanamente.
El anti-semita se regodea en cada oportunidad en la que puede liberar su malicia. Los tiempos han convertido en impopular la manifestación abierta del odio a los judíos. Siendo éste el caso, el anti-semita busca siempre nuevas formas y foros en donde poder instilar su veneno. Ahora lo esconde tras una nueva máscara. ¡Ahora resulta que no odia a los judíos, sólo es anti-sionista!
A cuarenta años de su publicación, traemos al recuerdo el brillante artículo "Carta a un amigo anti-sionista", atribuido a Martin Luther King, publicado en "Saturday Review", Nº XLVII, en agosto de 1967. Es una de sus más memorables condenas al odio, enmascarado en este caso bajo la forma de una oposición a la existencia de un Estado, o sea, como negación del derecho a la autodeterminación de un pueblo.
...Tú díces, mi amigo, que no odias a los judíos, que eres solamente "anti-sionista". Y yo te digo: Quien critica al Sionismo, critica a los judíos; y ésta es la verdad de Dios.
El anti-semitismo, el odio a los judíos, permanece como una mancha en el espíritu de la humanidad. Entonces, entiende lo siguiente: el anti-sionismo es, en esencia, anti-semitismo, el odio al Pueblo judío, y así siempre será.
¿Por qué es así? Tú sabes que el Sionismo es ni más menos que el sueño del Pueblo judío de retornar a su Tierra. Las Escrituras nos dicen que una vez florecieron en la Tierra Santa. De allí fueron expulsados por el tirano romano, los mismos romanos que mataron a nuestro Señor.
El Pueblo negro, mi amigo, sabe lo que es sufrir el tormento de la tiranía bajo las reglas impuestas por gobernantes que no elegimos. Nuestros hermanos de África rogaron, imploraron, pidieron, DEMANDARON que se les reconozca su derecho natural a vivir en paz en su propio país, soberanamente.
El anti-semita se regodea en cada oportunidad en la que puede liberar su malicia. Los tiempos han convertido en impopular la manifestación abierta del odio a los judíos. Siendo éste el caso, el anti-semita busca siempre nuevas formas y foros en donde poder instilar su veneno. Ahora lo esconde tras una nueva máscara. ¡Ahora resulta que no odia a los judíos, sólo es anti-sionista!



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