sábado, 19 de enero de 2008

El Presidente queda en familia

El Mundo Arabe

Por Shlomo Ben-Ami – Yedihot Ahronot

El pase de atribuciones de padres a hijos en las repúblicas árabes seculares, ejemplifica la dificultad de dichos países por pasar la etapa posterior a la revolución, dado que en los regímenes que no logran edificar instituciones gubernamentales sólidas, existe la disyuntiva de que el pase del gobierno por herencia, origine una crisis. Pero la determinación en pro de una dinastía de poder - aún cuando no sea democrática – no siempre carece de ventajas.

Años de opresión y poder autoritario con el respaldo del occidente, bloquearon toda posibilidad de un crecimiento alternativo liberal para los regímenes existentes en los países árabes. Todo intento de accionar en libertad, se convirtió en una realidad peligrosa en la democracia musulmana. Una democracia que impone un gobierno dirigido por Hamás, Hizbollah o los Hermanos Musulmanes, es de manera inevitable anti-occidental y rema en contra del “proceso de paz” con Israel.

Siria ya trató de asegurar la continuidad gubernamental a través de la transferencia del poder de Hafez Al Assad a su hijo Bashar. Existen muestras claras de que Egipto se propone imitar sus pasos con Gammal, hijo de Hussni Mubarak. También el gobernante de Libia, Muamar Kadaffi, tratará de heredar su gobierno a su hijo Sayef A-Din al Islam.

Estos regímenes nacionalistas seculares, resultado de la toma del poder por medio de revoluciones militares, no consiguieron crear verdadera legitimidad pública, y se ven obligados a apoyarse en la dinastía gubernamental, similares a los regímenes, los cuales destruyeron.

El hecho que la transferencia del poder por herencia tiene una función central en la consecución hacia la paz y la estabilidad, fue demostrada por Hafez Assad cuando aceptó el gesto sin precedente al gobierno de Ehud Barak, con el objeto de llegar a un acuerdo de paz. Assad, anciano y enfermo, que falleció meses después, sintió la necesidad de llegar a un acuerdo para facilitar a su hijo falto de experiencia, la devolución de la Meseta del Golán.

Bashar, permaneció fiel al legado de su padre. Como la política nuclear de Corea del Norte e Irán, la sociedad de Bashar en el “Eje del Mal” es un llamado al diálogo y no una invitación a la invasión americana; un intento de llegar a un acuerdo con Israel y no un procedimiento que aliente una guerra.

Con el ascenso del islam fundamentalista y el debilitamiento del nacionalismo secular en Egipto, la fuerza electoral de los “Hermanos Musulmanes” representa una amenaza fatal para el régimen y el pacto estratégico suyo con el occidente. Y así, mientras que Mubarak evita ajustar su agenda pro-democrática de América, él hubiera estado interesado en ser el protagonista del apoyo diplomático árabe en la Convención Annápolis. Después de todo, los sentimientos profundos que el sufrimiento de los palestinos despierta en los ciudadanos egipcios, son la fuente peligrosa de la inestabilidad.

El despegue de su hijo, a diferencia de Bashar en Siria, no está comprobado. Pero Gammal puede totalmente apuntar a su favor, el manipular la agenda del país, y el constituir el motor de las reformas económicas liberales, que se manifestaron desde el 2004 en un repunte de la economía egipcia. La legitimidad pública y su popularidad en el consenso político, colocaron a Gammal en un lugar estratégico en la lucha por la presidencia.

También la decisión de Kadaffi de desprenderse de su imagen de excomulgado internacional, no está desconectada de “al día siguiente”. Su récord en lo que respecta a los derechos humanos permaneció siendo duro como siempre. Pero el político policromático dejó de flirtear con las armas de destrucción masiva y el terror, a cambio de la anulación de las sanciones y la ayuda internacional en la rehabilitación de su país. Kadaffi – un hombre enfermo, cuyo gobierno se enfrenta con desafíos ante los rivales musulmanes – resolvió que la excomunión internacional y los problemas en casa, son una combinación demasiado intensa para su hijo playboy y consentido.

El traspaso a la democracia en los regímenes revolucionarios de los países árabes, no se levará a cabo basándose en el modelo occidental ni tampoco por aviones F-16 americanos. La entrega del poder de padre a hijo no es en su fundamento, un paso en contra, sino un intento de asegurar el dominio durante el pase de las riendas del gobierno a la etapa post-revolucionaria, en la que la modernización de la economía y la integración internacional pueden conducir a cambios políticos trascendentes.

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